Cannabis e impotencia masculina: ¿qué saber?

Cannabis e impotencia masculina: ¿qué saber?

El cannabis es una droga ampliamente democratizada, en todo el mundo, al punto que algunos países han optado por despenalizarla. Sin embargo, los efectos sobre la función sexual son relativamente evidentes y tienden cada vez más a ser rigurosamente probados. La cuestión es saber cuál es la naturaleza concreta de sus impactos en esta zona según diferentes criterios, como la dosificación pero también la regularidad de las capturas en el tiempo.

Cannabis y desinhibición

No es ningún secreto que el cannabis es desinhibidor. Constante de la mayoría de las drogas, sean leves o no. La relajación, o forma de relajación, que implica su consumo puede tener repercusiones positivas, en el momento, en relación con la sexualidad. El sujeto aumenta su capacidad de soltarse, se olvida de la noción de rendimiento y sobre todo deja sus complejos en el vestuario. El tetrahidrocannabinol, o simplemente THC, es el cannabinoide más importante de la planta de cannabis. En dosis bajas, puede tener un efecto sobre la dilatación de los vasos sanguíneos y facilitar la erección. Lo que combate, en cierta medida, la impotencia masculina a la vez que tiene el poder de despertar la libido. Pero cuidado, este aspecto sigue siendo muy marginal, aunque solo sea en la capacidad de identificar con precisión las dosis admisibles muy bajas, que probablemente sean terapéuticas.

¿Qué es la impotencia masculina?

La impotencia masculina se caracteriza por la incapacidad de mantener una erección suficiente durante las relaciones sexuales. Sus causas son psicológicas u orgánicas, o más a menudo ambas simultáneamente. En todos los casos existen tratamientos, ya sean psiquiátricos, medicinales o alternativos. No obstante, el punto común de estas soluciones es que todas ellas implican la intervención de especialistas, es decir, de auténticos profesionales.

¿El cannabis provoca impotencia masculina?

Esta pregunta plantea una paradoja bastante llamativa en relación con lo dicho en el preámbulo. Sin embargo, todo parece ser una cuestión de cantidad. Un sujeto que fuma varios porros al día está expuesto a múltiples trastornos: apatía, problemas de memoria, dificultad para concentrarse, hipertensión, riesgos cardiovasculares. Pero también trastornos de la erección que pueden conducir a la impotencia. El número de espermatozoides disminuye y el hombre se ve afectado de alguna manera en su virilidad. El consumo excesivo de cannabis también conduce a menudo a la depresión, lo que a su vez puede conducir a una caída significativa de la libido. El engranaje se acumula poco a poco e inevitablemente termina conduciendo a la disfunción eréctil. Este ejemplo muestra el efecto indirecto que puede tener el consumo excesivo de cannabis.

¿Se puede reducir el problema a una cuestión de dosificación?

Esta idea se encuentra a menudo en consideraciones nutricionales. Sin entrar en demasiados detalles, un alimento puede ser tanto un medicamento como un veneno, dependiendo de su dosis. Como decimos a menudo, no necesita demasiado, pero no debe eliminar ninguno. Otro ejemplo podrían ser las aspirinas. Estos alivian los dolores de cabeza pero pueden, en caso de un consumo excesivo, acabar creando migrañas. Aunque no todo está del todo claro con el cannabis, este último, aunque considerado una droga, puede tener efectos terapéuticos en determinados casos. La dosificación adecuada parece ser una de las claves del problema ya que hemos demostrado que una toma puntual en ocasiones puede tener efectos beneficiosos. Sin embargo, debe recordarse que la ley francesa prohíbe la producción, posesión, venta, compra y uso de estupefacientes, incluido el cannabis. Los actos de consumo, incluso los más simples, pueden dar lugar a procesos penales. Lo mismo es cierto para la producción para uso personal.

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